En nuestra ciudad existe un asilo de ancianos. Entonces, este proyecto consistió en colaborar en este lugar durante 6 semanas los días viernes. Para poder realizar diferentes actividades con los abuelitos del asilo nos dividimos en grupos y cada semana se planificaba una actividad diferente.
Antes de empezar cada tarde realizábamos dinámicas y también una oración para encomendar nuestras actividades. Mi grupo y yo hicimos una tarde manualidades en las cuales recortamos un montón de florecitas para decorar el asilo. Otros grupos realizaron actividades como una tarde de manicure y películas. Así también en otra ocasión se realizó un bingo y una entrevista a los abuelitos de su vida. Luego, en otra semana acudimos al zoológico con los abuelitos. En nuestra última semana del proyecto en el asilo hicimos la entrega de unos presentes (saquitos térmicos), y también realizamos una fiesta de despedida en la que hubo comida y baile .
Mis compañeros y yo en las dinámicas.
Una abuelita con su manicure listo.
Aly y las abuelitas en el bingo.
Mis compañeros y yo alistando las flores para que los abuelitos las recorten.
Kassi, María y yo en el Zoológico.
Rosita y yo en la entrega de regalos
REFLEXIÓN
Este proyecto me ayudó a comprender que no siempre vamos a contar con las mismas fuerzas que ahora tenemos. El tiempo no pasa en vano y a veces hasta los familiares más cercanos y los amigos no van a estar allí. Es por esto que es un deber de la sociedad preocuparse por sus adultos mayores, y no dejarles solos. Esto además me ayudó a reconocer el esfuerzo de las personas que trabajan en el asilo. Nosotros íbamos una vez a la semana, a distraerles y hacerles compañía a los abuelitos, pero son las personas que allí trabajan quienes viven la lucha diaria con ellos.







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